lunes, 15 de octubre de 2018

deia

La custodia compartida se quintuplica en ocho años en Euskadi

La CAV es una de las cuatro comunidades que cuenta con una ley que favorece este régimen

BILBAO.Más de uno de cada tres divorcios en Euskadi acaba hoy en día en custodia compartida, en concreto el 37%, un porcentaje muy superior al que se registraba hace ocho años, cuando apenas eran el 6,8%. El aumento ha sido gradual desde entonces, aunque 2013 marcó un punto de inflexión. “A partir de ese año, el Tribunal Supremo comenzó a variar el criterio jurisprudencial”, explica Nuria Cerván, presidenta de Federación de Euskadi para el apoyo integral en las crisis familiares-Kidetza. “Esto fue gracias, en primer lugar, a un cambio social que no sostenía la desigualdad entre padres y madres. Ello supuso una modificación en la doctrina jurisprudencial que recogió la realidad social, y sobre todo protegió a los menores y defendió su derecho a relacionarse con sus dos progenitores”, sostiene.
Pero ya antes, Kidetza presentó la Iniciativa Legislativa Popular (ILP) sobre custodia compartida, que culminó en ley en octubre de 2015. Ese año, el porcentaje de custodias compartidas ascendió casi diez puntos. Cerván destaca que esta ley “aporta seguridad jurídica, fomenta la mediación, disminuye la conflictividad y, por encima de todo, protege a los menores”. Además de la CAV, solo Nafarroa, La Rioja y Catalunya cuentan con una ley de custodia compartida.
 Oskar Suazo consiguió la custodia compartida en septiembre de 2016, “casi dos años y medio después” de su separación. “Es raro que los hombres veamos la custodia compartida como una victoria cuando es lo que te corresponde desde que nace tu hijo”, sostiene. La hija de Oskar nació en agosto de 2010 y la pareja se separó en marzo de 2014. Desde el principio tuvo claro que quería la custodia compartida y peleó por ello, porque el conflicto que mantenía con su pareja no permitía ningún acuerdo al respecto. “Estuve con siete abogados y todos me decían que tenía muy pocas posibilidades, que las cifras eran las que eran. Todos me hablaban de acuerdos económicos, pero yo lo tenía claro, no quería acuerdos económicos, quería la compartida”, explica. Hasta que conoció Abipase, la Asociación Vizcaina para el Apoyo Integral en las Crisis Familiares, y a Nuria Cerván, su actual abogada.

Provisionales
Oskar llegó a estar cinco meses sin poder ver a su hija y, a finales de año, un juzgado estableció las medidas provisionales: pernoctas los martes y fines de semana alternos, un tiempo que Oskar disfrutaba al máximo, pero que le resultaba insuficiente. De hecho, este sestaoarra lamenta que “te pierdes dos años de la vida de tu hija, dos años que son fundamentales, ella tenía entonces cuatro años”. Oskar, ajustador de troquelería, trabaja a turnos, por lo que, inmediatamente después de la separación, solicitó una reducción de jornada. Era la única forma de poder cumplir con las visitas y, sobre todo, con una futura custodia compartida.
“En las provisionales me dieron una pernocta intersemanal, que entonces no era lo normal. En estos juicios al final se trata de demostrar que eres normal. Presenté informes de los profesores, que acreditaban que siempre llevaba y recogía a mi hija del colegio cuando el turno me lo permitía, del pediatra privado, de la pediatra de la seguridad social y hasta de un cursillo de iniciación de natación. Para que te den la custodia compartida, como padre, necesitas pasar una prueba psicosocial, entonces no me la hicieron”, expone.

En febrero de 2016, padre e hija fueron examinados por un equipo psicosocial. “La psicóloga habló con la niña unos minutos y luego interactuó conmigo. Jugamos un rato y ya está, pero es raro, porque es una habitación aséptica, estás vigilado por un espejo, como que no es natural”, explica. La prueba fue favorable y, siete meses después, obtuvo la custodia compartida. “A mí me la han dado la primera, y aún así me ha costado dos años”, lamenta Oskar, quien pide que se aceleren los procesos, porque “es muy duro para los progenitores y, sobre todo, para el menor”. “Cuando no hay acuerdo entre las partes, la compartida se convierte en una lucha titánica por conseguir lo que deberías tener por derecho, siempre y cuando se den las condiciones”, apunta. “Si eras un buen padre cuando estabas casado y durante ese tiempo has cuidado a tu hija, cuando te separas sigues siendo el mismo padre”, reflexiona.
“Triunfo de todos”
Ahora, la niña vive una semana con cada progenitor y tiene visitas intersemanales los martes y jueves. Oskar está feliz, por lo que lamenta que muchas mujeres sigan viendo la compartida como una derrota, cuando, según él, el triunfo es para todos. “La custodia para la madre aboca a la mujer a ocuparse en exclusiva de los hijos, con lo que dificulta rehacer su vida y tampoco acceder a trabajo de mayor responsabilidad, porque eso implica tener que trabajar más horas”. “La custodia para la madre aboca a la mujer a estar siempre pendiente de su hijo y al hombre a ser una tarjeta de crédito y visitante”, considera. “Durante dos años yo he sido un papá tarjeta y un papá visita”, concluye.
Para Nuria Cerván, “las posibilidades laborales de las mujeres han de serlo en régimen de absoluta igualdad. Pues esa igualdad hay que aplicarla a todo, corresponsabilidad en la crianza incluida”.

B&A

Matrimonio y Divorcio homosexual. Regulación legal

Cada vez son más los clientes que vienen a nuestro despacho con la firme intención de divorciarse y/o poner fin a la convivencia común. En ocasiones, entre personas del mismo sexo. Con la entrada en vigor de la ley 13/2005, de 1 de julio, por la que se modifica el Código Civil en materia de contraer matrimonio, el matrimonio formado por personas del mismo género (matrimonio homosexual) adquieren los mismos derechos y obligaciones que si los contrayentes fueran personas de distinto sexo, a saber: derecho a heredar, derecho a adoptar, derecho a divorciarse…No obstante, pese al idéntico amparo legal a la hora de divorciarse dos personas del mismo sexo es conveniente tomar en consideración una serie de factores que, en nuestro despacho de Abogados especialistas en Derecho de Familia y Matrimonial, debemos tener en cuenta y de los que hablamos más adelante.
La única diferencia entre el matrimonio homosexual y el heterosexual es que el matrimonio entre personas del mismo género no pueden casarse por vía eclesiástica, siendo la única posibilidad la vía civil en el Juzgado o Ayuntamiento de la localidad donde residan los contrayentes. Por lo demás, rigen exactamente las  mismas consecuencias legales que para el matrimonio heterosexual.

¿Qué ocurre con los hijos habidos en un matrimonio gay?

En muchas ocasiones, el matrimonio homosexual se disuelve por divorcio sin descendientes. En este caso, lo único que habría que liquidar es el régimen económico matrimonial (en  caso de gananciales o participación), así como cuentas en común, amortización o liquidación de préstamos hipotecarios contratados con anterioridad,…
Si hay hijos, lo ideal es que se redacte y firme por ambas partes una propuesta de Convenio Regulador para su posterior ratificación a presencia judicial. Para ello, hay que entablar una demanda de divorcio de mutuo acuerdo en la que el juez llamará a los todavía cónyuges para su ratificación del Convenio en el Juzgado. La demanda de divorcio deberá presentarse por un Abogado ante el Juzgado del último domicilio de la pareja. Al haber menores, el Convenio Regulador ha de ser aprobado previamente por el Ministerio Fiscal para, posteriormente, dictarse la correspondiente sentencia por el juez recogiendo los términos del acuerdo. En el Convenio se establecen cuestiones tan importantes como las relativas  al régimen de guarda y custodia de los hijos menores, la pensión de alimentos, la distribución de las vacaciones escolares, la amortización y liquidación de los gastos y cargas económicas del matrimonio, entre otras cuestiones, siendo el trámite y las consecuencias legales exactamente iguales a la que establece la ley para el matrimonio heterosexual.
Caso de no divorciarse de mutuo acuerdo por no alcanzar un pacto, se ha de acudir a la vía contenciosa en la que se celebrará juicio y se dictará la posterior sentencia que considere más justa el juez para los intereses en conflicto, en especial lo relativo a los menores.
La ley 13/2005 promulgó el principio recogido en la Constitución de igualdad efectiva entre ciudadanos equiparando el matrimonio homosexual al heterosexual, dotándole de las mismas garantías y régimen jurídico, así como consecuencias legales en caso de divorcio o cese de la convivencia.
Innovadora es la línea jurisprudencial creada recientemente por el Tribunal Supremo mediante sentencia del año 2013 en la que concedía la custodia compartida a una pareja de lesbianas con tres hijas y que decidieron divorciarse. En esa doctrina jurisprudencial creada por el Supremo se reconoce el derecho de filiación de una lesbiana, que se divorció con anterioridad de su pareja, y pudo finalmente ejercer sus derechos parentales pese a no ser la madre biológica de sus hijas. En la sentencia el juez deja claramente de manifiesto que para determinar la filiación en el caso de los homosexuales no es necesario acudir al Registro Civil para dejar constancia de que quieren ser madres o padres, sino que basta con la voluntad y el consentimiento de las partes de querer concebir un hijo con la firma del consentimiento informado como quedó plasmado en el inicio del tratamiento de reproducción asistida. Por tanto, tanto para los matrimonios homosexuales como para los heterosexuales, prima la voluntad de las partes y no el origen biológico del nasciturus (concebido no nacido) para determinar la filiación legal.
En todo caso, la labor de un buen Abogado es intentar alcanzar un acuerdo entre las partes lo más beneficioso posible para todos, evitando así situaciones traumáticas innecesarias. Por eso, en nuestro despacho siempre recomendamos a nuestros clientes que, antes de contraer matrimonio así como de tener hijos, lo ideal es firmar un acuerdo previo a modo de contrato prenupcial para que queden reguladas las relaciones familiares en caso de posible disolución matrimonial por divorcio o cese de la convivencia. Si este es tu caso… ¡¡Llámanos ahora mismo!!

 

miércoles, 10 de octubre de 2018

ABC

Se disparan las separaciones y divorcios en Galicia

Un porcentaje de este aumento se debe a los efectos de la huelga de Justicia

El número de demandas de disolución matrimonial en Galicia-separaciones y divorcios- ha aumentado 8,4 % en el segundo trimestre del año respecto al mismo periodo de 2017, muy por encima de la media de España que se situó en un 1,7 %, según datos publicados hoy por las autoridades judiciales, que atribuyen parcialmente a los efectos de la huelga.
El número de demandas de ruptura matrimonial presentadas en Galicia en el segundo trimestre de año fue de 1.717, frente a 1.584 en el mismo período del año pasado, indica el Tribunal Superior de Justicia de Galicia (TSXG) e indica que «estos datos deben interpretarse, al menos en parte, teniendo en cuenta la huelga de funcionarios que desde febrero hasta mayo afectó al normal funcionamiento de la Administración de Justicia».
En el conjunto de España, según datos del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), Canarias es la comunidad que registra la mayor tasa de rupturas frente a Castilla y León, que tiene la más baja. Según el CGPJ, en el conjunto de España se han registrado 17.077 demandas de divorcio consensuado, un 0,1 % menos que en el mismo trimestre del año anterior, y 11.986 de divorcio no consensuado, un 4 % más.
Además, se han contabilizado 983 procesos de separación de mutuo acuerdo, que han supuesto un incremento del 5,4 %, mientras que 466 han sido las separaciones contenciosas, un 5,9 % más que las presentadas en el segundo trimestre de 2017. El número de demandas de nulidad, 32, ha sido un 11,1 % inferior a las presentadas en el mismo periodo del año anterior.